El pasado mes de noviembre estuvimos en un festival maravilloso de narrativas en Logroño. Hacía tiempo que queríamos compartirlo con vosotros porque realmente fue una experiencia muy gratificante.

Ilustración de cartel de Elena Odriozola

El festival Cuéntalo estaba organizado por el Ayuntamiento de Logroño y Fundación Caja Rioja y se centraba en un tema que hoy en día carece de la atención que merece: el despoblamiento rural.

¿Sabíais que el 90% de todo el territorio español cuenta solo con el 10% de toda nuestra población? Es decir, que las ciudades más pobladas (Madrid, Barcelona, Valencia… ) son en realidad un pequeñísimo espacio de tierra en comparación con todo el área rural que se halla entre ellas. Estos grandes espacios despoblados han sido poco a poco abandonados por sus habitantes, que se han trasladado a ciudades más grandes.

El trabajo, el arte, el ocio… se concentra en los centros urbanos. Y, en la actualidad, poca gente sabe cultivar su propio alimento o convivir con las incomodidades de la naturaleza. Si en las ciudades ya nos quejamos de tener que esperar el metro más de cinco minutos, ¡imagínate cómo se vive cuando tan solo se cuenta con dos autobuses al día para, por ejemplo, ir al médico más cercano!

En la mayoría de los pueblos quedan personas de edad muy avanzada. Esto hace que en ellos no haya muchas cosas destinadas a niños. Por ejemplo, algunos no tienen colegios ni parques infantiles pero, en su lugar, puede haber un gran campo que explorar. Si la vida rural para algunos es algo anticuado, salvaje, incómodo… para otros, en cambio, es la tranquilidad, la naturaleza, lo sencillo, lo auténtico…

Juliana Salcedo y yo, Alejandra Fernández, fuimos invitadas a impartir unos talleres escolares en el marco del festival que se inspirasen en estos temas. Trabajamos en trece aulas distintas, de quinto y sexto de primaria, con una misión: diseñar nuestro pueblo. Les propusimos a los participantes que pensaran qué cosas debía tener su pueblo para que estuviera lleno de vida, para que la gente quisiera venir a vivir en él (no solo de vacaciones).

Dividimos a todos los chavales en diferentes “departamentos”: edificios públicos, carreteras y urbanismo, viviendas, zonas verdes, comercios, empleos…

Una vez decidimos con qué tipo de elementos debía contar nuestro pueblo, hicimos los sellos. Nuestro pueblo iba a ser muy grande.

Pero no solo había que diseñar los edificios, árboles, mobiliario… Antes de ponernos con las tintas, cada departamento debía ponerse de acuerdo con los otros en el trazado urbano. Había que planificar por dónde cruzaría la carretera, si habría una plaza, dónde estarían los comercios, dónde ubicaríamos el ayuntamiento o el hospital. El pueblo lo íbamos a diseñar entre todos y, además, argumentando nuestras decisiones y convenciendo al resto de departamentos. Una vez llegado al consenso, ¡ya podíamos estampar!

La participación de los colegios fue emocionante.

Además de los talleres, en el festival Cuéntalo hubo charlas, presentaciones de libros, cine, teatro, música y cinco días llenos de actividades fantásticas en torno a los relatos y experiencias que podían surgir en torno al espacio rural. Participaron, entre muchos otros, Julio Llamazares, Sergio del Molino, Emilio Gancedo, Constantino Bértolo, Elena Odriozola y Gustavo Puerta. Fue una pasada y nos sentimos muy honrados de poder participar en él.

Podéis ver aquí algunas de las actividades que organizaron: https://festivalcuentalo.com/festival-narrativas-cuentalo/actividades/

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