¿Por qué La Leche?

Revista Infantil La leche

Esta revista no tiene por qué interesarte…

Nadie tiene derecho a decirte qué tiene que interesarte. A menudo los adultos manipulamos a los niños. Cambiamos nuestro tono habitual de voz, asumimos una falsa camaradería y empleamos expresiones como: “Que chuli”, “Esto es guay” o “Mira cómo mola” para tratar de despertar un entusiasmo donde, francamente, no lo hay ni lo puede haber.

Desde las espinacas a la lectura obligatoria, desde qué ropa queremos que te pongas a la exigencia de que nos acompañes a un fastidiosísimo recado, desde visitar un museo a… son muchas las ocasiones en las que nosotros, los adultos, nos valemos de ese tono enrollado para imponer nuestra voluntad sin que, por supuesto, parezca que lo hacemos.

Sin embargo, queremos ser honestos y claros

No sabemos si lo que publicamos en La leche te va a interesar. Y eso por varias razones. En primer lugar, porque básicamente tratamos temas poco habituales, raros, inusuales. Lo hacemos así porque son estos asuntos los que nos apasionan. Estamos cansados de leer siempre lo mismo, de escuchar decir las mismas cosas. Constatamos a diario que, a pesar de que hay tantas cosas fascinantes por conocer, parece que la escuela y sus libros sólo se preocupan por un puñado de temas aburridísimos. Es más, llegan incluso a hacernos bostezar con algo que en principio nos debería entusiasmar. No estamos de acuerdo con ello.

En segundo lugar, nos hemos tomado muy en serio el abordar temas que a muchos adultos les resulta incómodo tratar con los niños. No es fácil, por ejemplo, hablar sobre la muerte, el sexo, la religión, los problemas políticos, económicos o sociales… En parte, porque no todos pensamos igual y muchas veces son asuntos que provocan discusiones apasionadas y desencuentros. En parte, porque es posible que, aunque cueste creerlo, los adultos no estamos tan seguros de nuestras opiniones como parecería que lo estamos y cuando reflexionamos detenidamente descubrimos que tenemos más dudas que respuestas. Muchos adultos se sienten inseguros por ello y, como es normal, a muchos niños también les resulta difícil abordar asuntos que incomodan a sus padres y maestros, plantear libremente sus preguntas y desarrollar sus propios puntos de vista. Entendemos que quizás no sea fácil hacerlo, pero estamos convencidos de que con un lenguaje claro, siendo sinceros y valiéndonos de una pizca de humor, podemos hablar con los niños de cualquier realidad por compleja y difícil que sea.

Hay un tercer motivo por el cual pensamos que La leche puede ser de tu interés y tiene que ver con el hecho de que antes que nada te respetamos. Cargado de buenas intenciones, de enseñanzas importantes o de camuflados propósitos comerciales, muchos adultos se dirigen a los niños valiéndose de un tono simpaticón que a duras penas logra ocultar su escaso interés por el mundo infantil. Buscan aleccionar, preparar o vender antes que establecer un sincero espacio de comunicación. Creen que tienen el derecho de imponerte sus intereses y para ello se valen de los medios que tengan a su alcance. Ten la seguridad de que aquí nunca te llamaremos amiguito, no perseguimos fines educativos ni lucrativos y siempre que nos dirijamos a ti emplearemos un lenguaje franco, claro y directo.

Habrá adultos que se empecinen en decir que La leche no es una revista para niños. Seguramente porque no nos ajustamos a la idea que ellos se han hecho de la infancia, ni al tono chillón que emplean para hablar con vosotros, ni a su necesidad de dirigir y controlar lo que sus hijos o alumnos deben pensar, hacer e imaginar.

En nuestras páginas no encontrarás imágenes ñoñas, historias con moralejas ni objetivos didácticos. Hablamos de lo que nos apasiona y buscamos transmitirlo de la forma más atractiva, nos esforzamos especialmente en conseguir que nuestros artículos sean fáciles de leer y alimenten las ganas de saber más, creemos que el diseño y las ilustraciones de la revista aportan tanto como sus textos y disfrutamos mucho concibiéndolas, creándolas y contemplándolas. Estamos convencidos, en definitiva, de que los niños son inteligentes y nos dirigimos a vosotros empleando un lenguaje respetuoso tanto con vuestra inteligencia como con la nuestra.

¿Crees que hemos acertado?, ¿crees que nos hemos equivocado?
Escríbenos, estamos muy interesados en saber tu opinión.

Descarga nuestro Dossier de PrensaDescargar

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar