Desde muy pequeño tomé consciencia de que cuando un adulto se dirige a un niño siempre espera algo. Muchos se sienten con la autoridad para dar órdenes. Haz esto, haz aquello. Y esto y aquello a menudo son actividades que a los adultos les da pereza hacer. Otros, tienen la necesidad de impartir una lección cada vez que se acercan a un chaval. Quizás esto se deba a que ellos mismos necesitan demostrarse lo buenos, sabios, justos, solidarios o tolerantes que son. Y, a tal fin, nada mejor que disponer de un puñado de chicos a quién concienciar. Otra tendencia es la de los hombres chistosos o de las mujeres ñoñas. Estos estereotipos tan extendidos buscan en el niño un coleguita que le ría sus ocurrencias o una monada que exhiba esa gracia, belleza e inocencia que seguramente la persona en cuestión hace mucho que perdió.

De pequeño también me encontré con ese adulto con el que se podía jugar. Jugaba por el mismo motivo por el cual jugamos todos: para pasárselo bien, compartir con otras personas y mostrar que hace las cosas bien. Cuando un puñado de personas decidimos hacer La Leche, nos movió la idea de ponernos a jugar. Siendo sinceros, como adultos que somos, también esperamos algo de los niños: que jueguen con nosotros. Eso sí, no obligamos ni forzamos a nadie. Quien quiera acercarse y disfrutar con nosotros bienvenido sea.

 

Pd: Jugar de niño y jugar de adulto no es lo mismo. Para un adulto seguramente es más difícil. Quizás solo sea un asunto de falta de práctica. Lo cierto es que otra diferencia es que los adultos sabemos cuánto se aprende mientras se juega. Eso no es bueno ni malo. Simplemente es.

 

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Sorry, nothing here!

One Comment
 
  1. Nieves 28 junio, 2016 at 11:42 am Responder

    A mí me gusta jugar con ellos, cuando tengo tiempo, pero reconozco que a menudo me da vergüenza, ahora que ya está aquí el verano, me encanta jugar en el agua, tirarme a bomba y hacer que soy un tiburón o un delfín… No estoy segura de que los adultos sepamos cuánto se aprende mientras se juega. Yo lo he aprendido hace poco. Gracias Gustavo y compañía por este bonito proyecto.

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